Llegó el momento esperado por todos y no aceptado por la mayoría,
me refiero a los resultados de las elecciones presidenciales de México 2012,
que se llevaron a cabo el pasado domingo 1° de julio del presente año, en las
diferentes casillas ubicadas a lo largo del todo país.
Todos los mexicanos fuimos testigos de ello, teniendo como
principal punto la selección de cada ciudadano por el partido de su
preferencia. A lo largo del día estaciones de radio y canales de televisión
fueron transmitiendo los acontecimientos que iban transcurriendo en este
proceso tan importante para todos, en especial para la gente mayor de 18 años.
Vimos cómo los 4 candidatos a la presidencia emitían su
voto, habiendo como política y desacuerdo el momento en que hizo su aparición
el candidato del PRI: Enrique Peña Nieto, por la forma en la que llego, provoco
cierto desacuerdo en muchos ciudadanos, sobre todo por el hecho de que su
contrincante López Obrador tuvo una actitud diferente al llegar a su casilla
correspondiente.
Llegando las 8 de la noche comenzó la intriga por saber
quién era el virtual ganador, y si se había elegido de manera correcta, ya que
mucho se especulaba que el nuevo presidente seria Peña Nieto.
Una vez que se concluyó el conteo de votos, se dio a conocer
por el comunicado del IFE que efectivamente el virtual ganador de este proceso
electoral era: EPN, candidato del PRI.
Para muchos no fue de su agrado, para otros sí, pero lo que debemos entender es que esto
ha sido un juego al azar, desgraciadamente vivimos en un país lleno de
conformismo y todavía tenemos el descaro de quejarnos.
Algo que siempre debemos tener presente es que el país no lo
hace un presidente, el país lo hacemos todos y no puede haber un gran cambio si
no empezamos por nosotros mismos, así que dejemos de quejarnos. Fajémonos los
pantalones para cambiar en verdad el hermoso país en el que vivimos, ya que
hagamos lo que hagamos la decisión está tomada.
No hay pretexto para quedarnos de brazos cruzados, viendo
como desgracian a México. Demostremos de lo que estamos hechos, y que nadie vence
a México si nosotros no lo permitimos.
Somos seres pensantes aunque a veces nuestros actos no lo
demuestren, sabemos lo que hacemos y si el país es lo que hoy en día es, el
motivo es claro; nosotros lo permitimos.
Así que en vez de lamentarnos, empecemos a actuar a la voz
de ya.


